Història d’una familia

Los propietarios de esta vivienda de tres habitaciones, una pareja con dos hijos pequeños, tenían un grave problema de almacenaje y de delimitación de espacios. Debido a ello, su vivienda se veía pequeña y caótica, pese a los más de 110 m2 de superficie. Para solucionarlo, les propusimos reorganizar las dos habitaciones y el despacho con el fin de crear más espacio de almacenaje y redistribuir las habitaciones para ganar funcionalidad y conseguir una mayor sensación de amplitud. De esta forma, pudimos ubicar juguetes, ropa de cama, libros, ordenadores… en su lugar asignado y liberar espacio del salón. 

El detalle más interesante de este proyecto es que utilizamos muchos de los muebles que ya tenían y los incorporamos al diseño, para así disminuir los costes de compra de mobiliario y el impacto ambiental. Por ejemplo, para el diseño de la habitación infantil incorporamos una librería que estaba en el salón y el escritorio, la silla y el baúl que ya estaban en el dormitorio de los niños. Cambiamos la cama nido, que tenían que abrir y cerrar cada noche, por una litera hecha con madera sostenible e incorporamos varios elementos más de almacenaje. En la habitación principal reutilizamos la cama y en el despacho, dos estanterías de madera de pino macizo que el padre de la propietaria había hecho tiempo atrás. 

Además, en el despacho incorporamos nuevas zonas de almacenaje y vestimos la habitación infantil y la principal con papel para acentuar una de sus paredes y dar más calidez al conjunto.  El resultado final: un proyecto respetuoso con el medio ambiente, funcional, que incrementa el valor de la propiedad y que enamora a primera vista.