Estudio con personalidad en el Barrio Gótico

Estos bajos poco iluminados pero situados en una zona muy codiciada del barrio Gótico de Barcelona habían vivido una desafortunada reforma hacía algunos años. Se habían sustituido los suelos cerámicos por un vinilo gris ceniza que oscurecía aún más  la vivienda. Las paredes eran totalmente blancas y se había reformado el baño y la cocina sin prestar demasiada atención al diseño. Para enamorar a una pareja de nómadas digitales que estuviesen dispuestos a pagar el alquiler que la ubicación merecía, debíamos conseguir crear una experiencia que se ajustara a los gustos y necesidades de sus nuevos inquilinos.

Nuestros retos eran los siguientes:

  1. Conseguir iluminar la vivienda y darle la personalidad que le faltaba.
  2. Generar espacios para que dos personas pudieran convivir y tener sus propios espacios de trabajo dentro de un apartamento de una sola habitación.
  3. Crear un espacio lo suficientemente llamativo (instragrameable) para que los inquilinos quisieran compartirlo en sus redes.
  4. Ayudar a afianzar la comunidad y la imagen de marca de nuestro cliente a través del diseño.

Para iluminar la vivienda y darle personalidad, jugamos con los colores del mobiliario y los accesorios. Utilizamos colores básicos como el blanco y el negro y acentos fuertes en verde y coral. Además, los tonos de la madera y las cortinas de bambú nos ayudaron a darle la calidez necesaria.

En el dormitorio, utilizamos papel para crear el cabecero y decorar la trasera del armario abierto. De esta manera, una habitación apagada se convirtió en luminosa e interesante. Y con el espejo integrado dentro del vestidor y el papel de fondo, se convertiría en el  lugar perfecto para hacerse un “mirror selfie.”

En la sala, la alfombra, con detalles en coral, nos dio la iluminación que necesitaba el espacio. El resto de mobiliario, en tonos neutros y suaves, ayudaban a dar esa sensación de amplitud, tranquilidad y el confort necesario después de un duro día de trabajo.

Como espacios diferenciados de trabajo, creamos un pequeño despacho en la habitación y la mesa del comedor que, con el apoyo de una pequeña estantería, podía hacer las veces de escritorio.

Para la decoración vertical, utilizamos láminas en tonos verdes y coral y elementos esculturales como la estantería circular. 

El apartamento se alquiló a la semana de ponerlo en el mercado.

Fotografía: Anna Pardo 

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